martes, 19 de diciembre de 2006

Crónica de una despedida


-Adiós-
una última mirada y sigue su camino
no se aleja metros y ya siente que lo extraña
quiere correr y volverse, mas sigue su camino,
cada paso que da es una piedra en contra que le pesa al caminar,
un puñal en su alma que le impide respirar;
el saber que ya no está y que kilómetros los separan
es la idea que la agobia a cada minuto que sigue
y no hay unión que por mucha desesperación pueda concretarse,
por lo que la soledad y la paciencia vienen a ser sus compañeras del día, llenando ese vacío que queda con actividades que simula disfrutar;
pero nada es lo mismo sin su calor y el aroma de su amor...
Y ya no está,
y no hay vuelta atrás
y como una alarma viene a atormentar las horas de sueño
y como lanza viene a hincar lo que queda de su roto corazón

Su corazón gime y llora en su ausencia,
pero nada hay que pueda hacerse, tan sólo esperar, esperar, esperar...
[Dedicado a la persona que me robó el corazón, dedicado a ti mi amor, desde la distancia]...
Te amo y te extraño mucho

lunes, 11 de diciembre de 2006

Desazón

Aire de atisbo y premisas negativas
esperando lo que se venía pero manteniendo la esperanza
cae abatido lo que pudo ser la albricia de celebración
y como una tiniebla viene a opacar
abyecta la alocución pronunciada por el progenitor
donde un silencio recorre el ambiente circundante
e inunda obnibulando el ambiente fraterno que inicialmente selló el estirpe
y luego, arrepentido él, viene a dirimir
y testarudo accede cabizbajo amollando inerme
y herido el corazón de ella
gime, pidiendo ayuda ante esta situación
que de amor y orgullo nacen
y perdón y alegría mueren

domingo, 3 de diciembre de 2006

Embriaguez


Del hábito que tengo yo para escribir hoy me ha surgido literatura nuevamente.
Sumido en un estado de euforia armónica
energías y ambientes utópicos rodean el historial de mi vida.
Veníanse a mi encuentro hadas madrinas, con fórmulas extrañas de alas y flechas que, impactando en mi,
proyectaban su poción mágica de alas y nubes terrestres;
palomas me acompañan y se anidan dentro de mi, y un rayo de luz iluminando un aura de sangre y gracia me sostiene.
Los componentes recorren ahora mis venas, contagiando mis células y narcotizándolas de alborozo;
mi cuerpo sufre ahora los efectos de tal embeleso,
convulsiones de grima vienen a robar el aplomo que mi personaje principal redacta;
este letargo que me anega, es el dialecto que el autor ha escogido para mi historia.

lunes, 27 de noviembre de 2006

Desiderátum

Sumido en una presunción viril, jactancioso,
provisto de un insoslayable deseo lúbrico de pasión,
de un hambre violenta el adorno,
como un alfaguara que desafuera la dádiva
y atenta contra la ley como un acto violento a la eternidad,
abjura contra lo alto y cae en su propio onanismo
recio, su naturaleza exterioriza fastuosa
que enloquece la fémina oblación
y especula,
primoroso entrega su pudor,
desfogando vías extremas
que infligen o eximimen el escarmiento venidero
ostentando su belleza, certero,
que incita felicidad bienaventurada
de impetuosa alegría desgreñada

domingo, 19 de noviembre de 2006

Ausencia

(Para los que no pudieron leer por razones de no-entendimiento a mi técnica utilizada esta vez)
Luego del adiós ya no queda más que resignación.
Ansias locas de verse y tocarse vienen a atormentar la oquedad que ha quedado. Sentirse, besarse, estrecharse entre los brazos; satisfacer sólo uno de estos apagaría el ardiente deseo de estar junto a aquella persona, mas no se puede, y ese saber de que kilómetros separan es algo inevitable que viene a empeorar aún más la angustia que la partida ha dejado.
Mira a su alrededor, un radiante sol ilumina el cielo y el paisaje circundante; un verde esplendor recorre los más recónditos lugares, pero no le interesa, no quiere estar ahí. Tampoco estaba sola, acompañábanle extraños seres; lo sabía porque escuchaba sus voces.
Ausencia, razón de su ansiedad; todo le era monótono, inclusive el día, que antes disfrutaba, ahora le era indiferente, como una mancha más del camino.
Quería gritar, huir, salir de algún modo de esa desesperación en la que se encontraba, mas tenía que contenerse. Cómo detener el tiempo y volver a los minutos previos junto a su amado, donde la distancia no era razón de su desdicha...
Ahora sufre, sólo le acompañan las caricias invisibles, las palabras ya pronunciadas y el sabor de sus besos ahora distantes.

martes, 7 de noviembre de 2006

Viviendo entre un sueño

Mezcla de pena y rabia inundaban su corazón. Su anhelado sueño de ser feliz y realizar aquellas acciones que, para ese entonces sólo observaba, era algo que le quitaba el sueño.
Miraba a su alrededor, una pareja sonreía al chinchineo de sus emociones. Camina, y luego vuelve a sentir lo mismo.
Cuándo llegaría su turno -pensaba-, cansada ya de su desdicha comenzó a retraerse, a deprimirse poco a poco, en silencio, pensaba que nunca llegaría su turno, pues si bien no le faltaban oportunidades, nunca había podido sentirse como realmente deseaba.
Había comenzado a resignarse, pero no sin perder las esperanzas; no quería creerle a ese pensamiento que le negaba la felicidad que tanto anhelaba, y así se mantuvo por años, entre ambos bandos. A ratos solía desviarse del camino hacia uno de los dos extremos, mas ahora se encuentra disfrutando, se da cuenta de que la realidad que ahora vive es la que antes tan sólo disfrutaba en la imaginación y cómo no haber razón para estar feliz, si ahora es ella el motivo de observación.

lunes, 6 de noviembre de 2006

Una cita conmigo



Después de merodear entre la gente y mis actividades diarias decidí tener una cita conmigo.
Me preparé lo más rápido posible, busqué de entre mis viejas ropas la que más cómoda me hizo sentir; luego maquillé mi rostro, lo hago en ciertas ocaciones, cuando prefiero ocultar mi verdadera identidad.
Me fui al lugar donde habíamos quedado en reunirnos; tardó en llegar. Mientras tomaba un café sentí que alguien me observaba, era una mirada penetrante, que traspasaba mis pensamientos más íntimos; por un momento me sentí desnuda y quise huir, pero me contuve.
Había llegado el gran momento y los nervios que antes disimulados saludaban, ahora aparecían estrepitosos de entre lo profundo de mi ser.
Ahí estaba ella, con su timidez de siempre y cuestionamientos un tanto extraños, pero no lejos de ser sabios. Hablamos por varios minutos, tal vez horas; su rostro me decía que había cambiado, tal vez un poco más madura; sí debe ser, esto de no verse durante un tiempo hace notar los cambios. Pero algo me decía que no se sentía cómoda, que había algo en ella que la sacaba de aquella conexión exquisita que siempre antes habíamos logrado conseguir; intenté obviarlo, mas los minutos siguientes corroboraron a mi temor. Había cambiado, ya no era la misma; aquella chiquilla moza inocente que muchos creían se había convertido en una mujer, ya no con la tristeza de antaño, sino que ahora gozaba de los regalos que Dios y el destino le habían entregado.
No recuerdo cuándo ni cómo fue que nos despedimos, pero sí sé que algo en mi cambió, y es que había sido contagiada con la dicha de mi vida.

martes, 31 de octubre de 2006

Ups

He decidido llamar este escrito así, por el simple hecho de que nuestras actitudes "sin quererlo muchas veces" perjudican a personas a nuestro alrededor. Esto no tiene nada de nuevo, al contrario, yo creo que todos hemos sido víctimas o victimarios alguna vez, pero qué sería de nosotros si intentáramos dar en el gusto a todos, qué sería, -hago nuevamente la pregunta-, si nosotros, con tal de quedar bien con el resto, nos quebráramos la cabeza intentando por aquí y por allá quedar bien ante ellos, que somos neutros y estamos de ambos bandos si es que los existen.
He leído textos como el miedo a la libertad por ejemplo, que tratan sobre el miedo que tiene el hombre a ser él mismo, que por temor a ser mirado mal, a ser rechazado por los demás y a no encajar en un sistema o grupo de personas, y con tal de no quedarse solo, es capaz de hacer lo que anteriormente cuestionaba: no ser él, depender de los demás, fingiendo muchas veces ser alguien que no es, o que lo es, pero que a veces no puede no evitar quedar mal frente a algunos; y he aquí la razón de mi escribir; no lo digo sólo por mi, es algo que a todos nos ocurre y que a veces nos saca de quicio, haciéndonos dejar todo de lado con tal de hacer algo que queremos, quedando mal querámoslo o no. Y es que a veces - como decía anteriormente- no se puede evitar, es algo que si quieres una cosa, tienes que pagar el precio por otra y así, no puedes no disfrutar tu vida por darle en el gusto y caerle bien a todos, (no digo con esto que no nos importe lo que hagamos con el resto, si les herimos o no), se trata del siemple hecho de que así es la vida y no existe la persona que no haga esto alguna vez > el que esté libre de pecado que lanze la primera piedra como dice un versículo Bíblico<. Yo no soy libre de culpa, y pido perdón si he causado heridas, como también perdono a los que por a, b o c motivos también me las han provocado, y este ciclo se repite a lo largo de nuestras vidas...

sábado, 28 de octubre de 2006

Ansias


Estar sin ti es un pensar constante
es un escarbar en mi corazón, en busca de una salida al tormento que está sometido
Es mirar entre la gente para ver tu reflejo
Es un continuo pensar en ti, que no cesa pesa a las horas
Es algo así como un sediento en el desierto
como una madre desesperada en busca de su hijo perdido
Los minutos avanzan y tu recuerdo se hace presente en cada uno de ellos
desde mis actividades habituales pienso en ti

Tu ausencia, mi fiel compañera, me alienta a seguir
Tu recuerdo me acaricia y me consuela, como aquellos espejismos que el sediento ve nacer
Expresado en otros términos tengo ansias de verte
ansias de tocarte
ansias de sentirte
ansias de tenerte entre mis brazos
ansias de besarte
ansias de amarte
tengo ansias de ti

miércoles, 25 de octubre de 2006

Sentimientos

No es que quiera hacerlo
su mente podría decirle lo contrario, pero no saca nada con engañarse
puede engañar a los demás, y lo hace
pero el asunto va en su interior, tan clavado como se pueda imaginar.
Es un punzar constante, que atormenta y se disfraza en momentos de felicidad
pero permanece ahí, tan firme, tan cegado y hermético como la realidad misma lo es.
Quiere escapar, y a veces lo hace, pero no logra despojarse de aquellas cadenas
cayendo una vez más en el círculo vicioso que muchos se encuentran.
Sabe que si no lo abandona pronto aumentará de forma y tamaño y traerá las consecuencias que sabe se aproximan.
No necesita ayuda, ya cuenta con la suya; y el tiempo avanza y con ella los minutos se rien y burlan de lo que no quiere que llegue.
No!, se repite una y otra vez y ahí está, en esa lucha constante, diaria.

miércoles, 18 de octubre de 2006

Sucede

Sucede que a veces me canso de luchar
Sucede que a veces pareciera ser el único y prefiero ser del montón
Sucede que en un instante estás arriba y el próximo abajo
Sucede que muchas veces en vez de luchar por lo que realmente vale
te dejas dominar por fuerzas que son menores
Sucede que entonces se enciende una chispa en tu interior
y una voz interna te dice que debes continuar
Sucede que enseguida el destino te juega una mala pasada y te pone a prueba
y si esa llama no arde en ti vuelves a caer, como lo has hecho veces anteriores
y te dejas dominar otra vez por esas fuerzas que parecen tomar fuerza
Pero algo en tu interior continua
y sucede entonces que te vuelves a parar y te encuentras disfrutando otra vez de lo alto
y asi nos pasamos la vida
y así la historia se desenvuelve
con sus mismos errores, con sus mismos sobresaltos,
con sus mismas alegrías.

sábado, 14 de octubre de 2006

Sensaciones


Un temblor recorrió su cuerpo,
sus piernas que antes eran de una firmeza madera ahora se habían convertido en un trepidar profuso.
Su estómago, que en un principio se encontraba inerme, ahora jugaba al vaivén que producía el balancín de emociones internas.
Un tenue sudor, su corazón disparatado y su respiración agitada: todo hacía indicar que se encontraba en presencia del ser que amaba.
Sin saber qué decir lo miró a los ojos penetrantes; su cuerpo febril, y sus movimientos un tanto lerdos le hicieron actuar con reticencia.
Por un momento sintió desvanecer, pero mantuvo la compostura.
Su cuerpo suspendido en la flacidez que producía aquel joven gallardo iba más allá de lo que podía explicar. No era primera vez que le pasaba; cada vez que lo veía un escalofrío la recorría entera, llegando hasta las vías más recónditas de su lozano cuerpo.
Quería estallar, su rostro había adquirido otro color, su piel se había vuelto más tersa y sonrisas por doquier venían del parque de diversiones de su interior.
El mundo que los rodeaba se había reducido a la imagen de ellos, ahora él era el centro de la atención pasando todo lo demás a segundo plano.
Envueltos en ese ambiente de amor y mocedad, el tiempo corría y el reloj intentaba alcanzarlo, queriendo de este modo burlar la ley de la relatividad, mas fracasaba, y con ello el ciclo no cesaba.
La fiesta quería continuar, pero debía dejarlo ir. Ya es tarde, el reloj se ha cansado y es hora de despedirse.
Se va.

sábado, 7 de octubre de 2006

Hombre Misterioso

Hace un tiempo atrás, cuenta la historia,
que un día cotidiano, en una hora cotidiana
se topó con un desconocido.
Con el tiempo su rostro se volvió familiar,
llegó a conocerlo, a frecuentar sus lugares,
a observarlo sumergido en su misterio que llamó su atención
tanto así, que llegó a indagar más de él.
Debo conocerlo- se dijo.
No recuerda el día y la hora específica cuando llegó a él,
pero agradece a Dios el haberlo puesto en su camino.
Arriesgándose a lo peor comenzó su búsqueda;
constructor de mundos buscó entre fábricas y obreros,
continuó su búsqueda por lugares irredentos, por planos de arquitectos, hasta encontrar entre revistas un recetario que contenía los ingredientes de aquellas fórmulas mágicas, desde las cuales aprendió.
Ahora comprende que no ha sido una simple casualidad del destino el motivo de su unión.
No fue cosa del momento. Debió atravesar áridos desiertos y valles de espinos, de espejismos agridulces.
Aquel hombre misterioso, de cabellera dispersa había cautivado ya su corazón, y su vida sufría los entierros de aquellas espinas del camino que tarde o temprano llegarían.
De pronto su vida se torna de color diferente, la primavera había llegado y con ella su corazón se abría paso a nuevas y hermosas experiencias, que sólo en aquellos espejismos divisados y en el cuento de hadas más hermoso se realizan.
Oh! pero qué dichosa es,
una ventana de lo alto se abre, de la cual se desprenden rayos luminosos que evocan un loar que poco se escucha por el asombro,
su corazón gime en su ausencia
y salta de alegría cuando lo ve.
Qué anecdótica historia de amor
la que el destino ha escogido para hoy.

jueves, 5 de octubre de 2006

Hambre de Piel


Miradas furtivas, de encuentros casuales. Un ambiente dispuesto a ser escenario de lo que sería el mayor de los encuentros.
Deseosos de unión, amor, pasión, de cambiar el destino pero aun sabiéndolo dejándolo pasar, para que aquella experiencia negándola, se hiciese ansiosa pero placentera.
Lo comunicaban sus poros, el olor de sus pensamientos, todo se traducía en una angustiosa espera que resultaba ser excelente remedio para su hambre de verse, de contacto físico del uno con el otro, de sentirse y encontrarse en un profundo beso, de acariciarse en las regiones no antes exploradas y de experimentar sensaciones no antes vivenciadas.

lunes, 2 de octubre de 2006

Entre mi pasión y tus atrios



Una punzada en su corazón la atormentó desde aquel momento. Su alma no podía concebir tanto dolor frente a aquella situación. Su respiración de pronto se tornaba angustiosa, agotándole las pocas fuerzas que le quedaban.
Un suspiro asoma de entre su interior; colmada ya de tanta aflicción sintió deseos de llorar, pero su orgullo peleaba contra la fragilidad de su mente. Su interior gemía lo que acababa de negar, como aquella vez que no había podido hacerlo. Mas ahora estaba desde el otro bando, venciendo las guerras espirituales más grandes que se pueden experimentar.
Quería gritar, sí; el cielo se tornó su pisar y su corazón la habitación del tormento que la acompañó durante meses, pasando a ser su tercer nombre, y aun su cuarto y quinto. Lo cargó durante tanto tiempo como su corazón pudo. Si tan sólo pudiese cambiar el destino y hacer de aquello un sueño hecho realidad!. Pero no, y vuelve el punzar a su corazón.
Rodeada de pensamientos lucha con el gemir intenso de su alma, donde su espíritu clama inconcientemente ser librada de esa angustia a la que está sometida.
Qué absurdo y necio de su parte- pensaba, echar a perder todo por nada...o tal vez sí, pero dejarse llevar por aquella temporalidad que ahora negaba era algo que merecía respeto, y esa congoja que la inundaba debía sanar. Cuándo? El tiempo lo dirá. Mientras tanto lo único que repite es "Señor, ayúdame" y el anhelado sueño que no pudo cumplir.

sábado, 30 de septiembre de 2006

Sustento del cielo


¿Por qué estás lejos, oh Jehová y te escondes en el tiempo de la tribulación?. ¿Hasta cuándo Jehová me olvidarás para siempre y esconderás tu rostro de mi?...
Cuántas veces he escuchado a gente decir que no tiene quien los escuche, que se sienten solos y sin apoyo, que se quejan de su vida sin sentido y triste. Si uno observa las historias de la Biblia se encuentra con muchas personas que pensaron igual, que sintieron que Dios los abandonó, sobre todo cuando más lo necesitaron, puesto que no lo sintieron o no vieron una respuesta inmediata a sus problemas.
Hay promesas que tratan sobre la omnipresencia de Dios y su sustento, y que somos nosotros quienes tenemos que buscarlo. ¿Cuánto hay de cierto en esto?. Podemos seguir observando en la Biblia y ver que aquellas personas que en determinado momento se sintieron abandonadas por Dios y sus amigos, al clamar y buscar la presencia de Dios la encontraron, tal como dice su palabra en Jeremías 33:3 "Clama a mi y yo te responderé" o "El que busca haya, el que pide recibirá y al que toca se le abrirá".
Este mensaje es para todas aquellas personas que en algún momento de sus vidas se han sentido solas, desfallecidas, sin ánimo de andar y continuar, y no han visto cumplida esa promesa de Dios respecto al sustento divino, a todas ellas les quiero decir que no siempre lo que parece ser, lo es, que ese silencio que a veces frecuentamos sentir no es más que el amor de Dios obrando en nuestras vidas, con propósitos tan grandes y altos para nuestra capacidad humana que no podemos verlos, sentirlos y por ende entenderlos. ¿Quién dijo que Dios no se inmuta ante nuestro dolor?, ¿qué padre no siente dolor al ver su hijo sufrir y verlo sumergido en tal angustia como para llegar compararlo con un pozo cenajoso? Ninguno, con mayor razón Dios, nuestro padre celestial tiene que aguantar como aquel padre que lleva a su hijo enfermo al médico y tiene que verlo sufrir por el dolor de la aguja, pero que sabe lo hará mejorar; así mismo Dios, permite que nos duela por un momento para luego mejorarnos y entregarnos algo mejor, es él quien nos dá vida y nos levanta de los abismos de la tierra, poniéndonos un cántico nuevo en nuestros labios luego de la tribulación y/o pozo de angustia y desesperación.
¿Por qué te abates oh alma mia y te turbas dentro de mi? Espera en Dios, porque aún he de alabarle". "Si no me ayudara Jehová pronto moriría mi alma en el silencio. Cuando yo decía: mi pie resbala, tu misericordia oh Jehová, me sustentaba"."Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos"
Ya saben, sólo depende de uds buscarle y esperar en él. Lean Salmos y aliméntense de aquellas palabras y testimonios que los ayudará tanto como lo hicieron y siguen haciendo conmigo y muchas otras personas.
Bendiciones

viernes, 22 de septiembre de 2006

La Receta


Hay días y días:
Hay días en que uno piensa que la vida es injusta, y tal vez lo sea.
Días en que no se quiere nada con el mundo, con suerte con uno mismo.
Días en que todo parece salir mal...
Días en que el corazón no da más de dolor,
Días grises, y esto no tiene ninguna ciencia.
Todos hemos vivido esos días.
Ayer fue uno de esos días para mi.
Día lluvioso, donde el cielo turbio, acompañaba mis más íntimos dolores,
y en un intento de estrechar lazos, lloraba conmigo;
cómo sobrellevar este dolor en que mi alma está envuelta;
cómo decirle a mi corazón que siga su curso normal,
donde el carpintero del reloj no se precipite con el vaivén de mis dudas...
Mis pensamientos se ejercitan por los surcos de mi mente,
queriendo encontrar una salida que no existe más que en mi ideal...
Unos ojos me recorren penetrando hasta lo más profundo de mi ser,
no pudo huir de ellos; tampoco quiero hacerlo,
tan sólo quiero encontrar la cura para este veneno que no me deja seguir,
que me tortura por el día y en mis noches no me deja dormir.
60 son los gramos que multiplicado por 24 hacen pesar mi alma.
Acepto la receta que aquellos ojos implícitamente me ofrecían,
y aquí me encuentro, en el proceso de recuperación.

domingo, 17 de septiembre de 2006

Ritmos Corporales


Se enderezó de su asiento. Una leve mirada se cruzó con la del hombre misterioso que la acompañaba. Sintió una punzada en el corazón, un temblor la recorrió por dentro, haciendo latir su corazón de forma intensa y sudar de nerviosismo.

A partir de ese momento el ambiente se tornó inquietante. Se vuelven a encontrar en otra mirada que esta vez tarda más en desviarse; luego otra vez, esta última conlleva una sonrisa, un tanto nerviosa por parte de ella, él lo infiere pero intenta mostrarse indiferente, mas su agitada respiración lo delata.
Intercambiaron un par de palabras. Sus cuerpos habían adquirido una sincronía rítmica; ambos se movían a nivel de frase, palabra y hasta de sílaba, en una danza densa e intrincada parecida al galanteo de algunas aves. El tono de sus voces, la entonación de sus miradas y la configuración de sus gestos comprobaban el ajuste rítmico de sus cuerpos. Una mímica inconsciente los unía cada vez más; intercambian palabras no emitidas, sonríen al unísono.

lunes, 11 de septiembre de 2006

Pugna


Envuelto en un círculo vicioso de inmaterialidad, turbio, de humos dispersos, incienso, azufre y sangre. Un ambiente profano y santo lo hacen caer en pugna entre dos mundos, que de vez en cuando impera uno por sobre el otro.
Agotado se deja estar, pero debe seguir, pues no es algo que quiera, sino que debe.
Tiene que elegir, pero vuelve a caer en el círculo vicioso que lo llevó hasta aquel lugar, de deseos prohibidos, entre razón y emoción...
Cómo poder lograr ambas cosas, cómo salir de ese ambiente que a ratos parece volverse más oscuro y turbio de lo que era.
Voces por doquier, campanas, risas, llanto, colores, fuego; no desea estar ahí. Atrapado entre ese inusitado mundo pide ayuda; sabe lo que debe hacer, pero continua pues no se puede salir tan fácilmente; intenta buscar otra salida, creyendo de este modo engañar a alguien, pero al único que engaña es a sí mismo...
Manos juntas, clavos y una cruz lo invitan a salir de aquellas embestidas y malogrado ambiente, pero la contienda continúa, esperando que el tiempo decida lo que no quiere decidir, dejando que las cosas sigan su curso natural, pero sabiendo que, en el fondo de todo, tendrá que hacerlo igual.

sábado, 9 de septiembre de 2006

Extraño mundo


Sintiose mal; no había razón alguna para estarlo. Miraba a su alrededor, todo le era monótono; algo le hacía falta, se sentía distraído. Aquel hombre de armadura había perdido su fortaleza; se sentía desnudo, y lo estaba. Por muchos años había cargado el peso de las latas oxidadas ya por la espera. Quería correr, era libre; podía ir tras aquellas praderas que a lo lejos divisaba, mas permanecía inmóvil; el silencio le provocaba un cierto aire de desasosiego confundiéndolo aún más; luego vuelve en sí para darse cuenta que está encadenado; todo su cuerpo rodeado de ataduras lo hacen sentir aun más fuerte, devolviéndole la vitalidad perdida. Tras un gesto logra romper con ellas y entregarse al mundo que ansiosamente lo esperaba con los brazos abiertos, estrechándole un aire de libertad y mezcla de aromas campestres y urbanos.
No sabía quién era ni qué hacía ahí; el vacío de su mente no fue suficiente para emprender otro viaje hacia su interior. Ahora se observa y tiene frente a sí estructuras de metal y piedra molida, laberintos de calles le rodean; nuevamente siente deseos de correr, esta vez nada le impide pero no lo hace. Solitario en aquel lugar yace su cuerpo erguido, frente a este extraño paraje incoloro, y ahí permanece, sin saber qué hacer...